Responder al Llamado Para un Sitio en la Posada


Para los cristianos de todo el mundo, Adviento significa anticipación. Es cuando nos preparamos para la venida de Jesús y reflexionamos sobre el verdadero significado de la Navidad. El Adviento nos recuerda el viaje de la Sagrada Familia hacia Belén y el Papa Francisco nos dice que es nuestro viaje hacia “el horizonte de la esperanza”.

Sin embargo, para los millones de refugiados y personas desplazadas de todo el mundo, puede ser difícil encontrar la esperanza en su viaje. Ellos necesitan nuestra ayuda en el camino.

“Se necesita mucho trabajo para estar listos para responder a este tipo de crisis”, dice Bill O’Keefe, vicepresidente de relaciones gubernamentales e incidencia política de Catholic Relief Services. “Vivimos de alguna manera en un estado constante de anticipación, una constante preparación para el refugiado. Esperamos un pueblo de Dios en movimiento que, como la Sagrada Familia, se ven obligados a huir a lugares donde no hay un sitio en la posada”.

Para la Sagrada Familia, la búsqueda de un lugar seguro no terminó con el nacimiento de Jesús. Justo unos días después, a José se le advirtió en un sueño llevar a Jesús y a María a Egipto debido a la amenaza del rey Herodes de matar al Rey recién nacido.

“Eran inmigrantes y pasaron años viviendo en un país extranjero. Huyeron de las condiciones políticas y sociales en su país”, dice Richard Coll, director de Catholic Home Missions, la división de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos que brinda servicios pastorales básicos como sacramentos y bautismos a comunidades católicas transitorias o remotas, incluyendo migrantes.

“El mismo Jesús experimentó las mismas preocupaciones y los mismos temores que los migrantes hoy temen”, dice Coll. “Es realmente en nuestro ADN como católicos servir a estos miembros en comunidades muy problemáticas”.

Todos los días, las familias abandonan sus hogares en lugares como Siria, Irak y Afganistán, impulsados por el conflicto, la violencia o la pobreza, y buscando desesperadamente seguridad. Algunos gastan sus ahorros de toda la vida o se endeudan enormemente para pagar el viaje. Muchos arriesgan sus vidas por un nuevo comienzo. Desde 2014, más de 15,000 refugiados y solicitantes de asilo se ahogaron en el Mar Mediterráneo tratando de llegar a las costas europeas.

Una joven siria llegó a las costas de Grecia con 9 meses de embarazo. Al igual que miles de personas, Zaynab, su esposo y sus cinco hijos se embarcaron en un peligroso viaje en busca de un futuro mejor. Esperaban llegar a Alemania o Noruega a tiempo para el nacimiento del bebé, pero tan pronto como su tren llegó a la estación en el norte de Macedonia, Zaynab supo que ya era hora.

Agotada, y con las primeras señales de labor de parto, Zaynab fue recibida por el personal de Cáritas Macedonia. Zaynab pronto dio a luz a una niña sana. Encontraron refugio en un campamento transitorio apoyado por CRS. CRS y socios de la Iglesia en toda la región ofrecen alimentos, ropa, artículos de higiene y servicios médicos, legales y de traducción a familias como la de ella.

Zaynab y su familia planean continuar su viaje.

“Estoy constantemente pensando en mis hijos y las personas en la frontera”, dice ella. “Mientras más nos quedamos aquí, más ansiosos nos sentimos. Nuestra única preocupación es seguir moviéndonos. Hemos vivido la guerra. No necesitamos mucha ayuda—solo queremos seguir moviéndonos.”

La respuesta a la crisis de refugiados, llevada a cabo por una red compasiva y fuerte de organizaciones católicas, ejemplifica el recordatorio del Papa Francisco de nuestra obligación moral de aumentar la ayuda a personas vulnerables, ancianos y jóvenes, que de repente se encuentran sin hogar ni un lugar para quedarse.

“Todos somos llamados por Dios, por el Santo Padre, por nuestras conciencias para ser esa posada, para ofrecer ese lugar, para compartir ese viaje, que todos los días millones de personas inocentes como nosotros se ven obligadas a tomar”, dice O’Keefe. “Los refugiados saben que les queda un largo camino por recorrer. Saben que será un viaje difícil—pero al menos saben que ahora hay alguien de su lado.”

Recordando a Zaynab y a su bebé recién nacida, O’Keefe agrega: “Yo sigo pensando que ayudamos a ofrecer un sitio en la posada”.

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Tus prójimos viven al otro lado de la calle y del país, a través de los océanos y los hemisferios. Mientras millones de los hijos de Dios huyen de la guerra, la persecución y la pobreza, el Papa Francisco, Cáritas Internationalis, la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos, Catholic Charities USA, y Catholic Relief Services te invitan a compartir su viaje al caminar con ellos en oración y apoyo.